viernes, 24 de febrero de 2012

Eiger 3.- Julio del 38, ¿será ahora?


La cara norte del Eiger, vista desde Grindelwald

La conquista del Eiger no estaba resultando nada fácil. Se estaba pagando un precio demasiado alto.

En agosto del 35 Sedelmayr y Mehringer murieron congelados en el que a partir de entonces se denominó “Vivac de la Muerte”. En Julio del 36, lo hicieron Toni Kurz, Hinterstoisser, Anderer y Rainer. En julio del 37, Gollackner. En Junio del 38 los italianos Sandri y Menti…

Demasiadas muertes condujeron a las autoridades suizas a prohibir cualquier otro intento. Aunque al poco la prohibición se levantó a los pocos meses, no se le pueden poner puertas al campo.

Cuando el 21 de julio del 38 4 jóvenes se encontraron en la base de la pared, pudieron verse claramente las diferencias de las dos cordadas distintas que pensaban ascender la cara norte. La cordada alemana de Anderl Heckmair y Ludwig “Wiggerl” Vörg estaba mucho mejor preparada, y no solo de forma física, que también. Habían conseguido algo de financiación y llevaban material moderno, especialmente los nuevos crampones de metal ligero y 12 puntas, dos de ellas delanteras, del estilo de los que comenzaba a fabricar Henry Grivel en Courmayeur. Iban a permitir afrontar con mayor seguridad las verticales palas heladas. Además, técnicamente Heckmair era con diferencia el más capacitado. Con sus 32 años era el mayor de los 4, y tenía una amplia experiencia en escalada en caras norte. Y físicamente estaba pletórico. Además, tanto él como Vörg habían explorado ya la pared del Eiger el verano anterior.


Arriba: Anderl Heckmair y Ludwig "Wiggerl" Vörg

Fritz Kasparek y Heinrich Harrer

La otra cordada la componían los austríacos Fritz Kasparek y Heinrich Harrer, el que posteriormente inspiró la película de JJ. Annaud, 7 años en el Tibet. No solo no disponían de los crampones de 12 puntas, sino que, aunque parezca mentira, tan solo llevaba crampones Kasparek. Resulta que Harrer juzgó mal, esperaba encontrar más roca que hielo y pensó que con las botas con tricounis le bastaría. El error de previsión hizo que prácticamente toda la ascensión la debió de hacer en último lugar, para aprovechar la huella y los peldaños que le iban haciendo sus compañeros.

A la izda los crampones de 10 puntas, que se llevaban hasta el 38 . A la dcha ligeros crampones Grivel de 12 puntas, con 2 puntas frontales.


Arriba: botas con tricounis, como las que llevaba Harrer.
El equipo de época: ropas de lana y algodón, pantalones bávaros, mochilas de tela, cuerdas de cáñamo, crampones de 10 puntas sin puntas frontales… El piolet llevado al estilo de los guias alpinos, con la punta hacia abajo, cruzado entre la mochila y la espalda.
Detalle de la vía Heckmaier en la pared norte del Eiger.
(hacer clic encima para verla en grande)

El mismo día 21 Kasparek y Harrer iniciaron la ascensión dejando a los dos alemanes en la base de la pared. Tras varias horas de escalada llegan a la Rote Fluh y a la Travesía Hinterstoisser, que atravesaron con facilidad gracias a unas cuerdas fijas que habían dejado unas semanas antes otros escaladores. Toman un refrigerio en un vivac acondicionado denominado “Nido de Golondrinas”, en donde dejan una cuerda de 40m por si deben volver por ahí. Una lección que aprendieron con la desgracia de Toni Kurz y sus compañeros 2 años atrás.

Kasparek (arriba) y Harrer (abajo) en la Travesía Hinterstoisser

En el “Nido de Golondrinas”. Harrer comiendo un bocadillo que le preparó su madre 2 semanas antes. Se ve la cuerda que dejan por si acaso la vuelta es por ahí...

Ya en el primer nevero Harrer empieza a sentir haberse dejado los crampones abajo y debe ponerse de segundo en la cordada. Llegan a la “Manguera de Hielo”, un corredor helado de unos 100m que les tiene ocupados varias horas y finalmente alcanzan la parte baja del Segundo Nevero, en donde localizan un lugar aceptablemente protegido de la caída de piedras para vivaquear.

La zona del pequeño primer vivac de Kasparek-Harrer. “Todo estaba colgado de ese pitón”

A la mañana siguiente, 22 de julio, se enfrentan al Segundo Nevero, y aquí a Harrer ya no le quedan dudas: ha cometido un grave error al no llevar los crampones. Fritz Kasparek se ve obligado en un exceso de pena y esfuerzo a ir tallando escalones para que Harrer pueda seguirlo. Y así, lentamente, van ascendiendo por la nieve helada en diagonal de dcha a izda.
El Segundo Nevero (foto actual)

Cuando están a punto de acabar el larguísimo Segundo Nevero, algo les deja asombrados. Detrás de ellos les van alcanzando dos escaladores, a una velocidad que creen que van corriendo. En unos segundos les alcanzan. Para su sorpresa son Heckmair y Vörg, que vienen escalando de un tirón desde la base de la pared. Como el propio Harrer escribiría: “…llevan puestos sus crampones de 12 puntas, y yo, con mis botas con alas de mosca (tricounis), me encuentro fuera de lugar…”. Los alemanes les adelantan y se ponen en cabeza. A partir de ese momento, adecuan la velocidad de ascenso y continúan la escalada los 4 más o menos juntos.

Llegan a la zona del Vivac de la Muerte de Sedelmayr y Mehringer, cruzan pequeño el 3er Nevero y continúan empezando a subir por la larga chimenea de “La Rampa”, en donde localizan un lugar para vivaquear. Para los austríacos es su segundo vivac, para Heckmair y Vorg el primero. Resulta impresionante, los alemanes han subido de un tirón desde la base de la pared hasta La Rampa, las 2/3 partes de la pared de una tacada.
Heckmair (izda) y Vörg en el vivac de la Rampa

Harrer prepara te en el vivac de la Rampa.



martes, 21 de febrero de 2012

Eiger 2.- Toni Kurz: “Ich kann nicht mehr“ (No puedo más)

Cuando el vigilante del ferrocarril sale por la boca del túnel por segunda vez, escucha por boca del joven Toni Kurz que los 4 escaladores han sufrido un accidente, y que el propio Kurz se encuentra bloqueado, colgado de la cuerda sobre el vacío de la pared. No pierde tiempo y da aviso a Grindelwald en donde se encuentra la base de los guías de montaña. El mal tiempo los tenía recluidos en el pueblo.

Un equipo de rescate formado por experimentados guías parte desde Grindelwald en el tren del Jungfrau hasta el boquete del tunel. Numerosos ojos se dirigen a la pared para intentar localizar a los desgraciados jóvenes. Cuando los guías llegan al boquete del tunel, ya está muy avanzada la tarde. Descubren la pared nevada y la roca resplandecientes de hielo. Salen fuera y van progresando hasta quedar a unos 100m debajo de donde cuelga Kurz y consiguen comunicarse con él, aunque no llegan a verlo. Les informa que Hintestoisser ha caído al vacío hasta el pié de la pared, Rainer ha sido arrastrado violentamente por la cuerda hasta llegar a un mosquetón y ha muerto aplastado y asfixiado por la presión de aguantar los cuerpos de Kurz y de Angerer. Esté último cuelga de la misma cuerda que Kurz, unos 12 metros más abajo, muerto, ahorcado por un bucle de la cuerda.
Los guías no pueden hacer más por el momento, están muy lejos de poder alcanzar a Kurz por abajo, y en esos momentos es imposible escalar para rescatarlo por arriba. Toda la pared está empapada, helada y con restos de nieve fresca. Además, por la lluvia y lo avanzado del día, no dejan de caer continuamente avalanchas de piedras y nieve. Cae la noche,
-Tienes que aguantar una noche más, le gritan.
-¡No, no nooooo!!!! exclama Kurz con desesperación.
-Volveremos mañana al alba, le dicen y vuelven impotentes al túnel. Debió de ser terrible para el equipo de rescate dejarle allí solo toda la noche,
A la mañana siguiente, temprano, los guías consiguen avanzar y llegar a tan solo 40 metros por debajo de Kurz, aunque no llegan a verle por el extraplomo. Le gritan, y él les contesta. Milagrosamente sigue vivo, pero en qué condiciones. Las ropas empapadas y medio heladas, los pies insensibles por el frio. Ha perdido el guante de la mano izda y tiene los dedos y parte de la mano congelados… Largos carámbanos de hielo cuelgan de cada una de las puntas de los crampones. Pero ¡está vivo!. Un profundo deseo de sobrevivir y la férrea voluntad de luchar lo que haga falta es lo que le ha mantenido con vida.
Toni Kurz colgando de la cuerda (Recreación en “La Llamada del Silencio”)
-¡Lánzanos un cordino y te haremos llegar material para que te descuelgues!, gritan los guías. Pero Kutz ha perdido parte de su equipo y no lleva cordinos tan largos.
Le explican que entonces tiene que bajar por la cuerda hasta llegar al cuerpo de Angerer, soltarlo dejándolo caer, y volver a subir varios metros para poder aprovechar la cuerda que vaya dejando por debajo. Luego cortará la cuerda que le cuelga y para aumentar su longitud deberá destrenzarla para luego empalmar los trozos. Por último dejará caer ese nuevo cordino hasta donde están ellos para que puedan colgar de él el material.
-Lo voy a intentar, les conteta.
Parece increíble que en las condiciones físicas en las que se encontraba pudiera siquiera plantearse semejante reto. Pero se puso a ello. De alguna manera pudo descender por la cuerda, soltar a Angerer, remontar de nuevo y ponerse a destrenzar el trozo de cuerda que había conseguido, escasamente unos 8 metros de cuerda rígida por el hielo. Todo eso ayudándose con tan solo una mano, aterida pero aún útil y los dientes. La otra mano solo era ya algo tumefacto e insensible al final de su brazo.

Le costó 5 horas toda la operación. Debió de ser un calvario deshacer el trenzado y construirse un cordino lo suficientemente largo, pero al final lo logró. Lo dejó caer y los guías sujetaron a él varios pitones, un martillo, una cuerda y un mosquetón para poder rapelarla.

Toni Kurtz estaba al límite de sus fuerzas, le resulta tremendamente complicado izar los objetos. Al final lo consigue, pero cuando deja caer la nueva cuerda, le avisan que se queda corta. Y debe repetir el penoso procedimiento de izado para poder subir otra cuerda y empalmarla con la anterior.
Toni tarda una hora más en prepararse para rapelar. Empleando el mosquetón como freno de la cuerda, comienza a deslizarse lentamente hacia abajo, metro a metro. Al cabo de un rato los guias ya pueden empezar a verle los pies, luego las piernas.... Están eufóricos, a este ritmo en pocos minutos habrá bajado hasta donde están ellos. Pero de pronto, cuando está escasamente a unos 5-6 metros de sus salvadores, se detiene. El nudo que empalma las cuerdas no consigue pasar por el mosquetón.
Se oye a Toni dar quejidos de desesperación. Tan solo podía ayudarse de la mano dcha, el brazo izdo le cuelga inerte, congelado.
Los guías le animan, no dejan de alentarle.
Se ayuda con los dientes para hacer pasar el nudo, lo intenta una y otra vez, pero es inútil, y ya no le quedan energias. Y entonces se le escucha decir “Ich kann nicht mehr”, no puedo más. Y sus fuerzas se agotan definitivamente. Se le ve inclinarse hacia adelante, su tronco bascula y queda colgando de la cintura, con los brazos y piernas colgando, definitivamente inerte.
Fué el final de la lucha en la que Toni Kurz nunca llegó a entregarse. Solo la muerte le impidió seguir peleando. En la historia del montañismo apenas existen informes sobre mayor tenacidad y sufrimiento heróico.
Arnold Glatthard, uno de los guías, una persona de natural tímida y reservada, comentó: “Fue el momento más triste de mi vida”.

Toni Kurz
Cualquiera que ame la montaña y tenga una mínima sensibilidad, no puede sino sentirse profundamente conmovido por el desenlace de la aventura de Toni Kurz y de sus compañeros.
Seguro que su lucha tardará en ser olvidada.

Saber más: Película-documental “La Llamada del Silencio”, de Joe Simpson

Película “The North Face"


lunes, 20 de febrero de 2012

Eiger 1.- La travesía Hinterstoisser


Anderl Hinterstoisser (dcha) junto a su amigo Toni Kutz

La conquista de algunas montañas supone en algunos casos, superar una serie de dificultades determinadas, unos pasos técnicos, que en ocasiones se consiguieron por primera vez con altas dosis de audacia y grandes sacrificios. Es el caso del Muro Kinshofer del NangaParbat, o del de Seigneur del Makalu, del Escalón Hillary del Everest, o más cercanos a nosotros: del Paso de Mahoma del Aneto o el del Gato en La Munia.

Pero ahora nos vamos a los Alpes, a la montaña más conocida e impresionante: el Eiger y su espectacular cara norte. Para su conquista fue preciso vencer un paso clave, el que se conoce como la Travesía Hinterstoisser, una amplia losa vertical de roca prácticamente lisa. Actualmente está graduada en Vº A0, lo que en escalada alpina y en la década de los 30, era algo que parecía prácticamente insuperable.

Las circunstancias que llevaron a su conquista, y el resultado final de quienes lo consiguieron, bien merece una entrada.

Abajo, la vía de la primera ascensión al Eiger (pinchar encima para ver ampliada)

Julio de 1.936. Coinciden en la pared 2 cordadas poderosas. Son los austríacos Edi Rainer y Willi Angerer, y los bávaros Andreas Hinterstoisser y el simpático Toni Kurz. Angerer es el mayor de los 4, a pesar de que tan solo contaba con 27 años, los 2 bávaros tenían tan solo 23. En la pared deciden aunar esfuerzos y formar equipo.
Abajo: Edi Rainer y Willy Angerer

Su progresión es vertiginosa, se les ve el primer día llegar hasta justo debajo de la “Rote Fluh”, la roca roja. Es justo allí en donde está el paso clave de la vía: una lisa y vertical losa de unos 40 metros de largo que deben atravesar. El joven, y valiente Hinterstoisser se lanza decidido, y tras varios intentos, consigue superla con gran habilidad y anclar la cuerda al otro lado. El resto de la cordada pasa sin dificultad asegurándose y empleando la cuerda como pasamanos.

Abajo: detalle de la Rote Fluh y de la aproximación al comienzo de la Travesía Hinterstoisser

En plena Travesía Hinterstoisser

Tras pasar todos, recogen la cuerda que habían tendido y continúan escalando por el “Primer Nevero”. Superan una zona más complicada denominada el “Resalte Difícil” y llegan al “Segundo Nevero”, en cuya parte superior se detienen y hacen el primer vivac. Han ascendido 800m de pared, casi la mitad, en la primera jornada. Desde las terrazas de los hoteles de Grindelwald, turistas y periodistas, provistos de prismáticos y telescopios, observan asombrados la rapidez y seguridad de la escalada en lo que parece ser el intento definitivo de vencer al Eiger.

Solo una sombra de duda enturbia la euforia de los espectadores. La pareja Angerer-Rainer parece que al final se iba retrasando. Daba la impresión de que a Angerer le había sucedido algún percance, quizá le ha golpeado una roca de las muchas que caen.

A la mañana siguiente se les ve salir decididos a las 7h. Han decidido formar una única cordada y se les ve progresar por el Segundo Nevero, aunque bastante más despacio que el día anterior.Emplean todo el día en llegar a la zona del “Vivac de la Muerte de Sedelmayr”. Y finalmente deben vivaquear una segunda noche en un lugar cercano al comienzo de “la Rampa”.

Al comienzo del tercer día se ve como Kurz y Hinterstoisser salen hacia la Rampa. Los austríacos no les siguen, al parecer Anderer está peor de lo que se suponía. A la media hora, los primeros se dan la vuelta, llegan donde el vivac, y tras largo rato, los 4 juntos inician el descenso. Atraviesan de vuelta el Segundo Nevero y comienzan a montar rápeles para alcanzar el Primer Nevero. Pero van muy lentos, empapándose en las numerosas cascadas y torrenteras de la pared, y lo que es peor, el tiempo está empeorando, el cielo se encapota de nubes y desciende bruscamente la temperatura y comienza a llover. Les cuesta horas llegar al Primer Nevero y cuando lo hacen ya se les ha echado la noche encima y deben afrontar un terrible tercer vivac, totalmente empapados.

Debilitados por la fría noche, se enfrentan al cuarto día con un terrible reto: atravesar de vuelta la Travesía Hinterstoisser. Angerer está peor, a duras penas pueden arrastrarlo con ellos. Llegan a la zona de la Travesía, pero no contaban con hacerla de vuelta, y habían retirado la cuerda. El panorama que presencian debe ser penoso: la lluvia se ha congelado sobre la pared dejándola completamente cubierta de hielo. El camino de retorno parece estar cerrado, es imposible pasar la Travesía de vuelta, incluso para Andreas Hintestroisser.

Abajo, una imagen para el recuerdo: la cordada de los aragoneses Rabadá y Navarro en la Travesía Hinterstoisser

Deben afrontar un descenso en vertical, de más de 200m, mediante rápeles volados encadenados, precisamente por la zona de mayor caída de agua, y desprendimientos de piedras, hielo y cascadas de nieve. El objetivo es superar el desplome que hay bajo el primer nevero y descender un poco más, en diagonal hasta el boquete de la pared que comunica con el túnel del ferrocarril del Jungfrau, que atraviesa la pared a esa altura.

Un vigilante del ferrocarril les oye desde el boquete del túnel de la línea del Jungfrau. Los tiene unos 150 metros por arriba, y les grita que les va a preparar un te.Una hora después, cuando vuelve a asomarse ya solo oye los gritos de Toni Kurz pidiendo socorro. Al parecer han sido alcanzados por un desprendimiento.

-Mis compañeros han muerto, solo yo sigo vivo, le dice Kurz a gritos.


Continúa en la siguente entrada:

EIGER. 2.- Ich kann nicht mehr“ (No puedo más)


Abajo: Anderl Hinterstoisser, que logro abrir el camino para alcanzar la cima del Eiger

La travesía Hinterstoisser en la actualidad, con numerosos seguros y cuerdas fijas que facilitan la progresión.

sábado, 17 de septiembre de 2011



Cierre temporal
por avería del bloguero

(...en "cuatro días" estamos de vuelta)







martes, 26 de julio de 2011

Topo Pirineos 4.0

Ya está la versión 4.0.

Mejorando aún más lo que ya estaba muy bien: detallado, amplia cobertura, fiable y.... ¡gratuito!. Todo un ejemplo de altruismo.

Las descargas, aquí, con versiones para PC (formatos exe e img) y Mac (img y gmap).

Gracias Topopiris.

miércoles, 29 de junio de 2011

El piolet de Andrew Irvine


En junio de 1.924, Andrew "Sandy" Irvine (1.902-1924) acompañó a George Mallory en su intento para coronar la cima del Everest por primera vez. Todavía hoy no hay seguridad acerca de si lo consiguieron o no, eso sería materia de otro post. Lo que está fuera de dudas es de la trascendencia que tuvo el joven Irvine en dicha ascensión y desde luego del piolet que llevaba aquel día.

Se distinguen las 3 marcas con que Irvine marcaba todo su material de montaña

(haced clic encima para ver más gande)


Así como Mallory tenía 38 años, Irvine tan solo tenía 21 años cuando fue seleccionado para la expedición. Era un joven inglés que estudiaba ingeniería en Oxford. Un mozo alto, robusto, gran deportista y audaz. Formaba parte del equipo de remo que sorprendentemente batió por fín a Cambridge el año 23. Andaba en moto por la montaña, esquiaba... Destacaba especialmente por su particular habilidad con los objetos mecánicos. Igual arreglaba una lámpara de gas, que sugería a la Oficina de Guerra británica una mejora para incluir un nuevo gatillo-interruptor de su invención, para que las ametralladoras de los aviones de la primera guerra mundial pudieran disparar sincronizados con las palas de la hélice. ¡Eso antes de cumplir los 20!.


Resultó especialmente útil para la expedición de Mallory por su especial conocimiento de los sistemas de oxígeno, que él mismo mejoró para adaptarlos a las ascensión de un ochomil. Y fue quizá por eso, aún a pesar de su muy limitada experiencia alpinística, por lo que fue elegido por Mallory para que le acompañara en su intento de hacer cumbre, en lugar de la que parecía la elección natural: Noel Odell, de mayor edad y mucho más experimentado en la montaña.

Desde luego su corta vida fue intensa y apasionada. Además de sus éxitos en Oxford y sus azañas montañeras, le dio tiempo a una agitada vida afectiva, en ocasiones rayando lo escandaloso para la época, al desvelar sin tapujos sus relaciones con la madrastra de su mejor amigo.


Resulta que en 1.933 el aspinista Percy Wyn-James, miembro de la expedición de Hugh Rutledge, encontró un piolet en la arista noreste del Everest, a 8.460 metros. Había evidencias suficientes para poder afirmar sin duda que se trataba del que llevaba Irvine el día de su última ascensión.


El hallazgo fue de gran trascendencia pues permitió situar el área de búsqueda de los cuerpos. De hecho, en 1.999 fueron encontrados los restos de Mallory 300 metros más abajo, prácticamente en la vertical del lugar en donde se halló el piolet.

El piolet estaba justo antes del primero de los tres escalones de la arista cimera. Considerando que Odell les observaba desde el campo VI, y les vio superar uno de los escalones, ello significa que cuando sucedió el accidente iban ya de bajada. Otras evidencias corroboran esta hipótesis. Todavía iban encordados en la caída, quedando el piolet de Irvine en lo alto de la arista, y el cuerpo de Mallory 300m más abajo, con fracturas en pierna dcha y lesiones en su cintura provocadas por el brusco tirón de la cuerda.

La cara norte del Everes, vista desde el Tibet


El famoso piolet es un Willisch, fabricado a principios de los 20 en Tasch, junto a Zermatt, en el cantón suizo del Valais. Este modelo fue diseñado y elaborado por el guía de montaña-herrero Josef "Jos" Willisch, el primero de una generación de afamados herreros locales. Toda la expedición de Mallory llevaba piolets de esta marca.

Arriba: Joseph Willisch, y abajo: el actual taller de manufacturas mecánicas de los Willisch en Tasch

El Willisch es un fino piolet de pico recto, algo largo, sin dentar y en ángulo recto con el mango, como los de la época. Tiene ya detalles modernos, como el delicado acabado de la cabeza, la forma en que ésta se sujeta al mango, con tres remaches pasantes y la forma del regatón. Vienen a medir 90-100cm y pesan unos 900 gramos.

Abajo pongo fotos de un ejemplar del mismo modelo que el que llevaba Irvine. Bonito piolet.


martes, 21 de junio de 2011

Una moto en la cima del Aneto



No se trata de ninguna broma, ni de un retoque fotográfico ni nada parecido. Sucedió realmente a principios del verano del 68.

Y eso que al parecer la cima del Aneto se da para bromas. Como el rumor de finales de diciembre de pasado año, cuando se corrió la voz que un rayo había provocado un desprendimiento en el Paso de Mahoma del Aneto, y lo había convertido en un paso de escalada IV+. Hubo hasta fotos.
Abajo, una foto del Paso de Mahoma en condiciones normales
Y aquí abajo: tras el supuesto desprendimiento, con la losa de IV+
Desde luego más de uno se veía ya encordado y poniendo seguros para llegar a la cruz de la cima. Muy bueno por los Kroquetas ;-). Más datos del "desprendimiento": aqui


¿Pero qué es eso de una moto en la cima del Aneto?. ¿Cómo pudo pasar semejante ocurrencia?.
Pues resulta que no fue algo casual, sino que se trató de una enloquecida maniobra orquestada por mozos de Benasque en respuesta a un descabellado proyecto de otros mozos catalanes.

Corría el año 68 cuando a un club motociclista de Mataró le pareció buena idea hacer una "expedición" para conseguir la primera ascensión en moto al Aneto. Pasaron por alto el posible impacto de meter vehículos de motor por esos frágiles parajes de alta montaña. Amén de que no se había solicitado ningún permiso al Consistorio de Benasque ni a ninguna otra autoridad local, y eso que toda la actividad iba a realizarse en una tierra que no era la suya...

Abajo, la noticia del avance de la expedición publicada el 30 de junio del 68 en La Vanguardia (haced clic encima para agrandar):
La respuesta de los mozos locales no se hizo esperar. Sin perder mucho tiempo montaron una ascensión llevando una moto "a la chepa", convenientemente desmontada. La moto era una Vespino, precisamente el primero modelo de la marca, que acababa de salir al mercado ese mismo año. O sea, que no era precisamente un trasto, sino una moto nueva e histórica, una de las primeras Vespinos que circularon por la península.
Más datos de las primeras Vespinos: aquí


Desde luego hay que reconocer que tiene su mérito. Las Vespinos son motos con chasis monocasco, o sea, un único bloque de gruesa chapa al que se le acopla el motor, suspensiones, ruedas y el resto de accesorios. Atravesar el paso de Mahoma llevando en volandas o arrastrando ese chasis debió de ser algo heroico, considerando su dificultad y los precipicios que se abren a ambos lados. Cualquiera que haya atravesado ese paso sabe de lo que hablo.
Pero se trataba de quitarles a los de Mataró los argumentos para hacer una "primera" ascensión en moto al pico más alto de Pirineos. Y lo consiguieron: la expedición motociclista catalana nunca se realizó.


Lo cierto es que la cima del Aneto ha sido protagonista de algún que otro incidente más entre aragoneses y catalanes. Como aquel en los 90 en la que un prestigioso club de montaña catalán organizó una carrera internacional de esquí de montaña. En su promoción la presentó como una carrera por territorio de Cataluña, y contemplaba el ascenso a varios picos, incluidos el Mulleres y... el Aneto. Dicha promoción fue recibida con el correspondiente mosqueo por los montañeros aragoneses. El tema se resolvió con algo de humor socarrón e ironía. El día de la carrera los corredores fueron recibidos en la misma cima del Aneto, dándoles la bienvenida a Aragón con una llamativa pancarta, por si quedaban dudas.

La verdad es que al final éstos roces no pasan de meras anécdotas, pero ilustran bien esa especial relación de amor-odio entre vecinos. Los problemas se generan y se lían a nivel institucional, pero no llegan a nivel personal: en el monte todos somos iguales.


Saber más: Ascensión al Aneto también en junio, con fotos del paso de Mahoma.

lunes, 10 de enero de 2011

Topo Pirineos 3.0


Los montañeros usuarios de GPS estamos de enhorabuena, acaba de salir la última y muy perfeccionada versión del Topo Pirineos. Desde luego es un magnífico regalo de Reyes.
Para los que no estén al tanto, se trata de un mapa con información vectorial (no simplemente un mapa escaneado) para ser instalado en GPS de la marca Garmin (formato img o gmap), y poder visualizar en la pantalla las características del terreno por el que nos movemos: curvas de nivel, carreteras, sendas, refugios, etc., visualizar tracks, marcaciones "waypoints"...
En esta última versión abarca todo el Pirineo, de mar a mar, e incluye detalle de ambos lados de la frontera.
Como ejemplo, una sección de la zona del Collarada e Ibón de Ip. Fijaos en el detalle de las distintas sendas y vías de ascensión (pinchar sobre la imagen para ver en grande).
Abajo, para comparar, la misma zona en el mapa Topo Hispania de SinRenkor.
Como puede verse, el grado de detalle del Topo Pirineos es impresionante, y tiene además la ventaja de que a diferencia del Topo Hispania, también da información de la vertiente francesa de los Pirineos.
Personalmente, versiones anteriores del Topo Pirineos me han resultado extraordinariamente útiles. Aún recuerdo una vez, que al volver del Perdido por la faja de de Pelay, encontramos más nieve de la esperada, y tuvimos que movernos por esos peligrosos neveros, localizando la senda oculta bajo la nieve gracias a la ayuda del GPS.

Ah, y lo más importante, El Topo Pirineos 3.0 ¡ES GRATUITO!.
Es el resultado del esfuerzo altruista de un compañero montañero, recopilando referencias, coordenadas, tracks... ¡Muchas gracias "TopoPiris"!
Puede descargarse de la página original, y está tanto en versión PC como para MAC: descarga de Topo Pirineos 3.0.

Para el resto de España, el TopoHispania 1.0 de SinRenkor es lo más recomendable.

Y por último, el software comercial de Garmin, que abarca toda la península: el Topo España V.4