martes, 18 de mayo de 2010

Tecnica (3). Armand Charlet y el "Piolet Ancla"

Armand Charlet (1.900-1.975)

En la historia del alpinismo, sobre los años 1.920-30, la técnica del tallado de escalones sobre el hielo estaba llegando a su fín. Los crampones están empezando a dejar atrás a las botas claveteadas y a los tricounis (alas de mosca) y se imponen a la hora de afrontar las palas de hielo.

Había sido ya en 1910 cuando el escalador británico Oscar Eckenstein diseñara unos crampones especiales, que luego fabricó un brilante herrero de Courmayeur llamado Henry Grivel (si, ese Grivel). Eran unos robustos crampones de 10 puntas y poco a poco el modelo original se fue perfeccionando hasta que sobre los años 20 fueron totalmente prácticos y fiables. Eran articulados, aceptablemente ligeros, sus ataduras no se soltaban ni aflojaban y llevaban una talonera que evitaba que la bota se desplazara hacia atrás.


Los crampones de Eckenstein-Grivel


Este avance técnico permitió el desarrollo de una nueva técnica de afrontar la progresión en hielo: "el Piolet Ancla". Y fue un guía de Chamonix, Armand Charlet, el verdadero precursor y maestro de esta nueva forma de escalar en hielo, abriendo numerosas vías de dificultad en el macizo del Mont Blanc, especialemnte en la Aiguille Verte. Sirvió de ejemplo a toda una generación de guías y alpinistas, siendo el primer presidente del "Sindicato Nacional de Guias", y tras la guerra, fundador de la "Ecole Nationale de Ski et d´Alpinisme.


Armand Charlet negociando una pala de hielo


La "técnica francesa", que es la que emplea el "piolet ancla", consistía en progresar con los ambos pies paralelos, situándolos perpendiculares a la línea de máxima pendiente, y apoyándolos planos, de forma que pudieran clavarse el mayor número de puntas posible. Tras clavar el piolet, la otra mano se apoyaba en la cruz permitiendo un buen punto de apoyo y equilibrio para seguir progresando.

Para ello eran necesarios crampones ligeros y de sujección fiable, y un piolet robusto con un pico agresivo, dotado de dientes prominentes y de unos 70-85 cm, bastante más corto que el que se venía empleando para tallar escalones en el hielo, que superaba el metro de largo.


Abajo, unas fotos históricas de Yvon Chouinard, aventajado discípulo de Armand Charlet, afrontando una pala de hielo con la "técnica francesa" de cramponaje y el "piolet ancla".


Con el tiempo, será precisamente Yvon Chouinard, el precursor del siguiente avance en la técnica sobre el hielo, que vendrá a llamarse "Piolet Tracción". Hablamos de los años 60, y dicha técnica revolucionará el diseño de los piolets.


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